miércoles, 6 de junio de 2012
Un capricho
Como hacía tiempo que no lo hacía, hoy, sin ningún motivo especial, he decidido dármelo. Nada del otro mundo: un vestido, un par de camisetas y unos zapatos, pero era la única manera que tenía de reconciliarme con mi ego, que últimamente, lo tenía abandonado. Así pues, ni corta, ni perezosa me he lanzado a la búsqueda y captura de algo que me recompusiera anímicamente y nada mejor que un vestido sexy y unos zapatos para lograrlo. Y es que la fiebre consumista siempre es buen remedio para apaciguar a una mente inquieta como la mía. Por eso, de cuando en cuando no viene mal darse un capricho de este tipo, ya que al fin y al cabo una no puede andar por ahí sin nada que ponerse...
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario