jueves, 28 de junio de 2012

Rozando el cielo




Nos han hecho soñar con la victoria, nos han dejado que rozáramos el cielo, nos han hecho creernos los mejores, nos han quitado ese complejo de inferioridad que tradicionalmente nos ha perseguido, pero sobre todo nos han hecho olvidar, al menos, por un rato, que estamos en la cola de Europa en lo económico. Y es que España es diferente, en todos los sentidos, y en este también. Cuando peor estamos en lo importante, mejores somos en lo accesorio, en este caso el fútbol. Como ya ocurriera en el siglo XVII en el que la creatividad y la producción artística alcanza su auge en el que denominamos Siglo de Oro, la sociedad española empieza a vivir su declive con la pérdida de todas sus colonias y con ella el ocaso del Imperio Español. Lo mismo ocurre ahora en pleno siglo XXI época en la que lo único que nos consuela es que once hombres vestidos de rojo se enfrentan a otros once de países que nos ganan en todo excepto en eso de meter el balón en la portería.

miércoles, 20 de junio de 2012

Bienvenido al verano


No sé si alguna vez he dicho aquí que prefiero el calor al frío, porque lo combato mejor y porque me adapto bien a las altas temperaturas. Porque qué es, en esencia, el frío sino la ausencia de fuente de calor, o sea, del sol y qué es el sol  sino vida. Pues después de todo esta parrafada filosófica me decanto por el verano y me vienen a la mente un sinfín de ventajas que paso ahora mismo a enumerar: como que disfrutamos de más horas de luz, necesitamos llevar menos ropa, pasamos más tiempo al aire libre, etc. Pues nada, que como mañana empieza el verano, yo le doy la bienvenida y le abro las puertas de par en par.

miércoles, 13 de junio de 2012

Una prima lejana

No ha sido una decisión fácil pero al final y, sintiéndolo mucho, he tenido que tomarla: he dejado de leer, escuchar y ver las noticias. La razón es muy sencilla no entiendo nada de lo que en ellas se dice. No sé qué demonios significa la prima de riesgo, la volatilidad, la rentabilidad del bono español ni nada de nada. Soy incapaz de descifrar ese galimatías que es el mercado de deuda soberana y hasta ahora he vivido muy feliz sin tener ni idea de lo que es la agencia de calificación crediticia Fitch. Pero últimamente los medios se hacen eco de noticias que usan estos términos que suponen un auténtico jeroglífico para el común de los mortales, y que pretenden convertirnos en expertos analistas financieros. En lugar de despertarnos con el tiempo que hará en nuestra ciudad, los informativos mañaneros nos hablan del nivel de esa prima tan lejana que parece regir nuestros destinos y a la que todos temen cuando supera los 500. Así que no me extraña que cada vez más gente haga lo que yo y se desenchufe de la actualidad para conectarse únicamente para enterarse de lo que ha hecho la selección española en la Eurocopa o para ver otro triunfo de Nadal, únicas vías de escape a este sinvivir.

martes, 12 de junio de 2012

Desidia


La desgana se ha hecho dueña de mi voluntad, la ausencia de fortaleza para afrontar nuevos retos, el desgaste generado por el transcurso de los días y la celeridad con la que se suceden van mermando las fuerzas. La proximidad de las vacaciones y la cercana perspectiva del descanso estival van ralentizando mi pulso y agotando la energía acumulada durante el invierno. La única línea en mi horizonte es contar los días y las horas que me quedan para dejar atrás a mi reciente compañera de viaje: la desidia.

miércoles, 6 de junio de 2012

Un capricho


Como hacía tiempo que no lo hacía, hoy, sin ningún motivo especial, he decidido dármelo. Nada del otro mundo: un vestido, un par de camisetas y unos zapatos, pero era la única manera que tenía de reconciliarme con mi ego, que últimamente, lo tenía abandonado. Así pues, ni corta, ni perezosa me he lanzado a la búsqueda y captura de algo que me recompusiera anímicamente y nada mejor que un vestido sexy y unos zapatos para lograrlo. Y es que la fiebre consumista siempre es buen remedio para apaciguar a una mente inquieta como la mía. Por eso, de cuando en cuando no viene mal darse un capricho de este tipo, ya que al fin y al cabo una no puede andar por ahí sin nada que ponerse...