miércoles, 30 de mayo de 2012
Recompensa
Extenuada, agotada, exhausta, fatigada, y aún con ganas de escribir unas palabras por eso de no perder las buenas costumbres. Porque sí, hoy ha sido uno de esos días en los que te dedicas a aquellas tareas que normalmente vas retrasando por pereza o por falta de disposición para realizarlas. Sin embargo, esta tarde no sé bien por qué me he puesto manos a la obra y al final me he dado cuenta de que he hecho más de lo que en un principio estaba dispuesta a llevar a cabo. Así que, a pesar del cansancio, objetivo cumplido y lo mejor de todo, una sencilla pero merecida recompensa: un vaso de Coca-Cola con mucho hielo. Qué más se puede pedir...
jueves, 24 de mayo de 2012
Dar por sentado
Con frecuencia solemos dar por sentado muchas de las cosas que ocurren a nuestro alrededor. Pueden ser actos que, por su repetición, se convierten en algo automático que no requiere siquiera nuestra atención, o tal vez sean personas que, por formar parte de nuestro paisaje cotidiano apenas somos conscientes de su presencia. Sin embargo, en ocasiones es preciso deternernos un instante para comprobar que estas mismas cosas siguen ahí y que no les podemos ser indiferentes, porque puede ser que un día ya no estén y podamos llegar a echarlas en falta. Por ello propongo un sencillo ejercicio mediante el cual aprendamos a valorar en su justa medida todo aquello que nos importa para impedir que la rutina del día a día nos envuelva y no nos deje ver lo que en realidad da sentido a nuestra existencia.
viernes, 4 de mayo de 2012
Saber perder
Cuando se gana todo es más fácil, los elogios circulan sin parar y tonto el que los esquive, sin embargo, la cosa cambia cuando se pierde, porque la derrota es más difícil de administrar. Sobrellevarla es una carga más pesada y puede llevar al derrotado a perder todo el señorío que con tanto esfuerzo se ha labrado. Esto es precisamente lo que le ha ocurrido al entrenador del Fútbol Club Barcelona Pep Guardiola que, con un mérito innegable, ha llevado a su equipo a conseguir un sinfín de títulos y que ha sido elevado a las alturas tanto por su labor en el ámbito deportivo como en el personal. Desde que comenzó su andadura al frente del equipo hace cuatro años todo han sido triunfos, elogios por su buen hacer y por su propia personalidad, sin embargo cuando han llegado las derrotas se le han escapado algunos comentarios propios de aquellos que no saben perder. Todo lo cual lleva a pensar si todo ese prestigio, todo ese seniority del que tanto presumía no era sino fruto de la falsa modestia del que se cree superior. Tal vez se tratara tan sólo de una fachada tras la que ocultar la verdadera cara del que no sabe afrontar el hecho de que unas veces se gana y otras no. Ahora ha decidido dejar el club, según él, por el cansancio acumulado, la tensión y porque quizá no pueda asegurar en un futuro la victoria de su equipo y la suya propia. Sea como sea, parece que este hombre le tiene cogido el gusto a eso de marcharse cuando las cosas no pintan bien, lo mismo que cuando colgó sus botas de jugador.
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