viernes, 30 de diciembre de 2011

Cuenta atrás



Ya está, hemos entrado en los últimos momentos de este 2011. Son las horas, los minutos de la basura, que sirven de bien poco porque ya no queda tiempo para cumplir los buenos propósitos que nos prometimos al iniciar el año. Comienza la cuenta atrás, sólo nos quedan unos instantes para hacer balance de todo lo que hemos conseguido y todo lo que nos ha quedado pendiente. Es curioso, pero cada año es igual, cuando estamos finiquitando el año sólo se nos ocurre pensar en los planes del siguiente para olvidar los que no hemos sido capaces de llevar a la práctica. Pero como de ilusión también se vive, entonces podemos seguir soñando con que el año próximo veremos cumplidos nuestros sueños, haremos realidad nuestros deseos y seremos un poco más felices...

Feliz 2012

domingo, 25 de diciembre de 2011

Sin espíritu



Ha debido escaparse por la ventana, o por descuido de alguien que dejó la puerta abierta, lo cierto es que este año mi espíritu navideño me ha abandonado, no ha quedado ni su sombra. Los villancicos se han convertido en unas melodías tan empalagosas como el turrón y la ilusión reflejada en los ojos de un niño ha pasado a ser una mirada de recelo y decepción si sus expectativas de regalos no se ven cumplidas. Las familias se reúnen por imposión más que por ganas y cada uno intenta guardar las formas hasta que llega la hora de marcharse. Las felicitaciones están llenas de mensajes tan vacíos que se pierden antes de llegar al destinatario, cuando no se reducen a un minimalismo tan formal como una notificación del ayuntamiento. Esta no es la entrada que me hubiera gustado escribir pero es lo único que me pide el cuerpo, por eso felicito a aquellos que mantienen vivo el espíritu de la Navidad y que año a año lo van renovando, en cuanto a mi sólo espero que aunque este año me haya dejado haré todo lo posible por recuperarlo.

jueves, 22 de diciembre de 2011

Día de tópicos


Hoy es 22 de diciembre, quizá en otros lugares del planeta se trate sólo de una fecha cercana a la Navidad pero en España este día está institucionalizado como el de la Lotería. En cada rincón del país se escucha de fondo a los niños cantando números y euros hasta que empizan a salir los premios, todo el mundo se vuelve loco y los medios de comunicación van en busca de los afortunados para mostrar las imágenes de esas personas que pierden su anonimato durante cinco minutos, botella de sidra en mano brindando con vasos de plástico por su buena suerte. Pero lo mejor de estos individuos son las frases típicas sobre en qué emplearán el dinero del premio y que suelen ser del tipo "tapar agujeros", "ayudar a mis hijos, que lo están pasando muy mal" o "dar la vuelta al  mundo", pero por favor seamos más originales. Y lo mismo les ocurre a los reporteros que cubren estas noticias año tras año: que si "ha sido un premio muy repartido", que "si ha caído en un barrio humilde", etc. Así podríamos rebautizar este día como el de los tópicos e invito a cualquiera que juegue a la lotería de Navidad a que el día antes ensaye en su casa las declaraciones que hará al día siguiente si la caprichosa fortuna decide elegirle entre los premiados.

domingo, 4 de diciembre de 2011

Cogerle la postura


Cuántas veces me ha pasado que a pesar de estar muy cansada y de tener mucho sueño me acuesto pero no consigo dormirme, soy incapaz de encontrar la posición adecuada. Boca arriba, boca abajo, de un lado o del otro doy vueltas y más vueltas pero no logro acomodar mi cuerpo a la cama, me molesta cualquier pliegue de la sábana, o el peso del edredón. Al final, creo que, por puro aburrimiento caígo rendida y me concilio con Morfeo y me duermo. Supongo que esto mismo me ha ocurrido a lo largo de mi vida, que no he sabido coger la postura, he dado vueltas y más vueltas intentando encontrar mi lugar. Me sentía incómoda en todos los lados, siempre insatisfecha, decepcionada, resentida con el mundo por no alcanzar el sitio que merecía. Ha tenido que pasar el tiempo para darme cuenta de que lo que buscaba era una quimera, la cuadratura del círculo: era yo lo que debía adaptarme a ese colchón que es el mundo, acomodar todas mis vértebras a sus muelles para así lograr conciliarme con él.