sábado, 5 de febrero de 2011

Visita inesperada



Ha venido cuando menos lo esperaba. Anoche se metió en mi cama, se coló entre las sábanas y se empeñó en robarme el aliento. Sin apenas darme cuenta me sentí atrapada por sus garras dejando doloridos mis músculos y alterados mis sentidos. No fui capaz de reaccionar ante tal avalancha de síntomas desagradables, no supe hallar remedio que amortiguara el dolor, analgésico que anestesiara esas molestas sensaciones. Y así, muy quieta, arropada con mil mantas y franqueada por pañuelos y calmantes, deseé que se marchara como vino, cuando menos lo esperara.

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