domingo, 30 de septiembre de 2012

Hay domingos


Hay domingos y domingos. Algunos son aburridos, otros son cortos, otros son sólo víspera de la amenazadora semana siguiente, pero hay domingos que pasan y te dejan buen sabor de boca, sin hacer nada especial, son domingos que aprovechas para hacer lo que te apetece sin prisas, en los que pierdes el tiempo de manera consciente, en los que te permites descuidar tareas y retrasar tus propios plazos para hacerlas. Estos domingos son los que te ayudan a afrontar mejor ese lunes que tanto se te atraganta y a hacer más llevadera esa larga semana que tienes por delante.

domingo, 23 de septiembre de 2012


No contestaré mal a mis seres queridos.
No contestaré mal a mis seres queridos.
No contestaré mal a mis seres queridos.
No contestaré mal a mis seres queridos...

Si me funcionó con las tablas de multiplicar y con los verbos en latín, por qué no con mi comportamiento. Quizá si me lo repito una y otra vez, quede grabado en mi cerebro y no se vuelva a repetir. Evitar así que aquellos a los que más quiero sean el blanco de mis dianas a los que lanzo los dardos más envenenados. Caer en la cuenta de que no hay excusas que valgan para escupir más que responder cuando me hablan porque se tenga un mal día, se esté con la regla o tu jefe te haya gritado. No permitir descargar el malhumor de uno contra todo lo que se ponga delante. Bueno yo sigo...

No contestaré mal a mis seres queridos.
No contestaré mal a mis seres queridos.
No contestaré mal a mis seres queridos.
No contestaré mal a mis seres queridos...

lunes, 17 de septiembre de 2012

Con la miel en los labios


Tan cerca que casi lo podía rozar con los dedos, tan próximo, que casi lo podía celebrar, tan real que casi lo podía saborear. Y entonces te das cuenta de que sólo ha sido un castillo en el aire, un cuento de la lechera que no tiene visos de cumplirse. Te has quedado con la miel en los labios, compuesta y sin novio, has vuelto a estrellarte contra un muro infranqueable. Aunque lo importante es no rendirse a la evidencia y seguir construyendo sueños con herramientas como el esfuerzo, la constancia, el empeño y la perseverancia.

lunes, 10 de septiembre de 2012

Austera o roñosa




Austeridad, qué bonita palabra y qué de moda está. Ser austero en lo público y en lo privado. Que si hemos sido unos derrochadores, que si hemos malgastado los fondos públicos y nos hemos endeudado de más, que si hemos vivido por encima de nuestras posibilidades... Vaya, pues yo no quiero que nos sigan llamando manirrotos ni que nos metan a todos en el mismo saco. He tenido presente la austeridad desde el minuto uno de mi vida, y si no austera, sí enemiga del derroche, de los excesos y de las grandes estravagancias...Siempre he cerrado el grifo cuando me lavo los dientes, y no porque haga mucho caso a las campañas institucionales, sino porque no me gusta malgastar un bien común agotable. Tampoco me ha gustado tirar nada que fuera aprovechable, sobre todo alimentos, soy muy de congelar las sobras. También voy al supermercado y busco las ofertas, comparo precios y compro marcas blancas en productos que me dan el mismo servicio. Esto, en épocas de apogeo económico ha sido la causa de que, en ocasiones, me tildasen de "tacaña" o de "roñosa" (más bien "roña"). Sin embargo, ahora cuando la crisis hace mella en todos y lo que se impone es el ahorro y la ausencia de derroche, me alegra saber que he acertado en mi manera de proceder. Por ello, la lección que debemos sacar de estos tiempos de vacas flacas es que cuando éstas engorden no deberíamos confundir la austeridad con la tacañería.