martes, 27 de marzo de 2012
Lo peor, lo mejor
Soy lo peor cuando me trago un telefilm de esos basados en hechos reales. Lo mejor es que hasta lloro.
Soy lo peor cuando no me canso de leer libros de misterio de Agatha Christie. Lo mejor es que me intrigan.
Soy lo peor cuando me como la primera y la última rebanada del pan de molde. Lo mejor es que me gustan.
Soy lo peor cuando estoy en casa con la ropa más vieja que tengo. Lo mejor es que estoy cómoda.
Soy lo peor cuando digo que me gusta planchar. Lo mejor es que me relaja.
Soy lo peor cuando acumulo un sinfin de notas recordatorias. Lo mejor es que me ayudan a recordar.
Soy lo peor cuando me paso una hora hablando con alguien del que no me acuerdo de su nombre. Lo mejor es que no olvidé su cara.
Soy lo peor cuando voy por la calle sumando las matrículas de los coches. Lo mejor es que agilizo mi mente.
Lo peor de todo es que tengais que leer esta lista, lo mejor es que la haya escrito.
lunes, 12 de marzo de 2012
Enhorabuena!!!
Para uno de los más fieles seguidores de este blog, en este día tan especial, para ti y para Paloma, que se ha portado como una campeona.
Felicidades papás.
Bienvenido Miguel.
domingo, 11 de marzo de 2012
No es lo mismo
Es domingo por la tarde y de repente me doy cuenta de que estoy haciendo algo que no hacía desde hace años: leer el periódico. Me explico, el periódico lo leo todos los días, pero en su versión digital y no es lo mismo, porque es más un repaso por los titulares y las noticias más destacadas que una lectura en toda regla. En internet el periódico pierde todo su encanto y más que leerlo, navego por sus páginas sin apenas detenerme en nada concreto. Sin embargo esta tarde me he sorprendido a mi misma leyendo el periódico, de verdad, metiéndome en las noticias más interesantes y en las columnas de opinión que hacía tiempo que no me molestaba en leer y me ha venido a la memoria aquellas tardes de domingo en las que tirada en el sofá me dedicaba a "destrozar" el periódico dominical pasando sus hojas, doblándolo para facilitarme su lectura, recortando los artículos que me interesaban y guardándolos para una futura revisión. En aquellos días, no tan lejanos, la lectura del periódico del domingo constituía un ritual desde el momento en que caía en mis manos por la mañana. Primero echaba un vistazo a los titulares, seleccionaba los reportajes de interés y repasaba los temas tratados por mis columnistas favoritos. Pero era por la tarde cuando me sumergía en la lectura exhaustiva del diario saboreándolo y tomando nota de lo bien escritas que estaban algunas crónicas o enfureciéndome cada vez que veía algún error tipográfico. Dios, cómo quedaba el periódico el domingo por la noche...y no digamos mis manos, todas manchadas de la tinta que soltaba. Y lo mejor lo dejaba para el lunes, la revista semanal, que normalmente no me había dado tiempo a leer el día anterior y que hacía más agradable el trayecto en metro o autobús hacia el trabajo.
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